Gestión de contactos y visibilidad en la Web 2.0
Antes de la llegada de las redes sociales, la gestión de nuestros contactos en Internet no era muy distinta a la de los contactos de la vida real. Bastaba con usar una lista de personas y sus correos electrónicos, sus números de teléfono y como mucho su dirección. Solamente teníamos una forma de dirigirnos a ellos que era el email. Después llegaron los facebooks, los twitter, redes profesionales, blogs y demás herramientas que nos hicieron engordar nuestra lista de personas con las que tenemos algún tipo de vinculo.
Algunos utilizan las redes sociales para relacionarse con amigos de su entorno real, otros exclusivamente para temas profesionales, otros para conocer gente y una gran mayoría las usamos para todo lo anterior a la vez. Esto implica que en dos o tres redes sociales de media tenemos concentrados todos nuestros “contactos virtuales”, ya sean familiares, amigos, compañeros de trabajo e incluso gente a la que no conocemos pero que seguimos como es el caso de Twitter.
A medida que nuestra actividad en la red aumenta, el número de vínculos también lo hace, de forma directa: llegamos a tener por ejemplo 200 amigos en Facebook (y en Tuenti), 35 contactos en LinkedIn, más de 500 seguidores en Twitter y más de 1000 seguidos. Además, todas esas personas están en 3 o 4 redes a la vez y algunas tienen varioas cuentas de correo.
Ahora parémonos a pensar ¿Cuántos de todos esos contactos son profesionales, cuántos son amigos personales y cuántas son personas con las que ni siquiera hemos hablado nunca?. El famoso tema de la privacidad entra en juego: ¿cómo me las “apaño” para poder tener una visibilidad y una actividad en las redes independiente del tipo de contactos que puedan seguirla?. He visto muchos casos en el que la gente comparte lo mismo en todos sitios, ya sea información de su proyecto profesional o fotos de la fiesta de su pueblo, dos cosas que tienen poco que ver.
Quizás lo que pasa es que llegamos a un punto en que tenemos tantos contactos que ya ni nos acordamos de quienes pueden ver nuestros twits, nuestras fotos o que nos hemos unido al grupo de “a por el millón de personas para que Pilar Rubio enseñe las tetas”. Tampoco nos queda otra si las redes 2.0 no nos permiten segmentar.



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