Ingenieros, ¿obedientes? (I)

Ayer estuve en la feria SATELEC 2010 celebrada en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Politécnica de Madrid. El motivo no fue otro que asistir al Primer Evento Net Tuesday de Net2Madrid, asociación formada por y para jóvenes innovadores que muestren inquietudes distintas al resto de universitarios, con mente emprendedora y positiva ante la sociedad actual. Tuvimos la gran suerte de contar con dos ponentes de lujo: Juan Carrión , Socio Director de InnoPersonas (@jano2) y Pablo Antón, de Futura Networks (Campus Party). Los dos son personas que de una manera u otra han formado parte de mi corta trayectoria, Juan directamente como profesor de Estrategia Empresarial en la Universidad, y Pablo porque coincidimos en 2006 cuando colaboré en la organización de Campus Party en Valencia (una gran experiencia). Tuve la ocasión de hablar con ambos pero sobretodo de escuchar sus experiencias en su ponencia compartida “Trabaja en lo que te gusta. Casos de éxito“. Sin duda un título muy apropiado para definir la historia de dos personas, que viniendo de lugares y de formaciones muy distintas, han llegado a formar parte de organizaciones en las cuales se sienten felices además de desarrollar una actividad que se adapta a ellos.
La charla de Juan, un excelente speaker, dejó boquiabiertos a todos los telecos que en ese momento se encontraban en el auditorio, muchos de los cuales apostaría que nunca habían escuchado hablar a alguien de un modo tan peculiar y directo sobre un tema crucial: ¿qué hacer con tu vida profesional?. Los ingenieros por defecto (o por imposición) somos personas acostumbradas a tener que organizar nuestra mente de tal manera que podamos entender aspectos que en nada se parecen a la vida real en la que vivimos. Cuando entramos en la universidad, no sabemos a qué nos vamos a dedicar, cuáles van a ser nuestras funciones cuando acabemos y lo que es peor, no encontraremos respuestas ya que no vamos a ser entendidos por la mayoría de los mortales. Ni siquiera un experimentado ingeniero podrá aclararnos nuestro destino.
Según pasan los cursos, y el sufrimiento, ese sentimiento no desaparece, pero la cantidad de información, procedimientos y lenguaje técnico – matemático que nos introducen en el cerebro sin cesar sí tiene su efecto: transformarnos en personas obedientes. Nos guste o no, tendremos que aprender las cosas tal y como son, como funcionan, como otros las han descubierto y como se aplican en la realidad (aunque más del 90% nunca lleguemos a verlas ni a desarrollarlas). Tendremos que aprender que si no haces las cosas como te han dicho que son, estarán mal, y que nunca aprobarás si no las aceptas. Los ingenieros además obtenemos del resto un status social que nos diferencia del resto: por defecto tenemos que ser inteligentes, trabajadores y serios, ya que según se entiende, de otra manera no hubiéramos podido aprobar materias tan complicadas; tendremos grandes trabajos con grandes sueldos, inventaremos tecnología y solucionaremos los grandes problemas de la humanidad … pero, párate a pensar ¿ esto también es así porque sí o porque lo damos por hecho ?.
Los ingenieros NO SOMOS por defecto inteligentes, ni maquinas de cálculo ni nada por el estilo. Nunca llegaremos a la perfección ni ésta nos llevará al éxito. Sólo aquellos que consigan abstraer el pensamiento técnico-metódico y que sepan pensar irracionalmente, emocionalmente e imperfectamente serán los que se adapten mejor al resto de la sociedad y por lo tanto podrán adaptar sus conocimientos a la misma. Los demás seguirán encerrados e incomprendidos, pensando que el resto del mundo está equivocado al no entender las cosas como una vez le enseñaron “que son”.
Actualización: Continuaré con esta reflexión, ya que tengo mucho que hablar sobre este tema.
Antes de la llegada de las redes sociales, la gestión de nuestros contactos en Internet no era muy distinta a la de los contactos de la vida real. Bastaba con usar una lista de personas y sus correos electrónicos, sus números de teléfono y como mucho su dirección. Solamente teníamos una forma de dirigirnos a ellos que era el email. Después llegaron los facebooks, los twitter, redes profesionales, blogs y demás herramientas que nos hicieron engordar nuestra lista de personas con las que tenemos algún tipo de vinculo.



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